ALMENDRA COMÚN PIEL
La almendra con piel es un ingrediente versátil y lleno de sabor que aporta textura y un toque rústico a muchas preparaciones tradicionales y modernas.
La almendra con piel es un ingrediente versátil y lleno de sabor que aporta textura y un toque rústico a muchas preparaciones tradicionales y modernas.
Las almendras con piel conservan su fina cáscara marrón que les da un carácter más intenso y ligeramente amargo en comparación con las almendras peladas. Este tipo de almendra es ideal para tostar, triturar en recetas dulces y saladas, o usar entera en guisos y panes. En la cocina mediterránea se emplean para preparar turrones, mazapanes, salsas como el ajoblanco o simplemente como aperitivo después de tostarlas con un toque de sal.
Una curiosidad: en algunas regiones de España, la almendra con piel tostada es una tradición durante las fiestas, y suele servirse en cucuruchos de papel o junto a embutidos.
Sugerencia de uso: tuesta ligeramente las almendras con piel en una sartén sin aceite hasta que estén doradas. Añádelas a una ensalada templada con queso de cabra, espinacas y vinagreta de miel para dar un toque crujiente y sabroso.